La NASA sigue de cerca al cometa 3I/ATLAS, viajero interestelar que se formó hace millones de años

El cometa 3I/ATLAS ha despertado gran expectativa entre astrónomos y aficionados al espacio. Desde que ingresó en el sistema solar y cruzó su perihelio el pasado 29 de octubre, su recorrido ha sido seguido de cerca por la NASA y la ESA, interesadas en estudiar este raro visitante que proviene de más allá de nuestro Sol.

Este no es el primer cuerpo interestelar que nos visita: antes de él llegaron 1I/‘Oumuamua en 2017 y 2I/Borisov en 2019, dos objetos que revolucionaron la astronomía por sus características únicas y su origen extrasolar.

Según la NASA, 3I/ATLAS no representa peligro alguno para la Tierra. Su punto más cercano será de unas 1,8 unidades astronómicas, es decir, cerca de 270 millones de kilómetros, una distancia totalmente segura.


Los visitantes que abrieron el camino

1I/‘Oumuamua fue el primer objeto detectado proveniente de otro sistema estelar. Descubierto en 2017 por el telescopio Pan-STARRS en Hawái, tenía una forma inusual: alargada como un cigarro, de color rojizo, y con una longitud de hasta 400 metros, unas diez veces más que su ancho. Su superficie, sin rastros de hielo ni agua, parecía estar compuesta de roca y metales, con un tono rojizo producto de la radiación cósmica. Este hallazgo cambió la forma en que los científicos entienden la formación de otros sistemas solares.