Kevin Alcántara corría los 100 metros, pero prefirió los jonrones

El gigante del Licey, Kevin Alcántara, conoció primero el chevrón de las pistas de atletismo que las costuras y el bate.

Antes de tener la ilusión de convertirse en pelotero profesional, el hoy jardinero ya corría los 100 metros planos y soñaba con seguir los pasos de Usain Bolt y competir en unos Juegos Olímpicos.

A los 10 años practicaba atletismo en las instalaciones de la Fuerza Aérea Dominicana. El deporte lo apasionaba, pero su padre, al advertir su estatura, lo encaminó hacia el béisbol.

Lo que comenzó como una preparación física terminó convirtiéndose en una de las herramientas que hoy distinguen al prospecto número de los Cachorros.

“Desde pequeño estaba enamorado del atletismo, ese era mi deporte, pero mi papá, desde que vio mi estatura, me llevó al béisbol y entonces solo lo hacía como preparación. Sin embargo, de ese momento es que viene mi velocidad y la explosividad”, manifestó Alcántara durante una conversación exclusiva con el Listín Diario.

Otras aspiraciones

Mientras distintos scouts evaluaban sus condiciones antes de dar el salto al profesionalismo, Alcántara también se preparaba para un futuro fuera del terreno. En 2018, cuando finalmente firmó con los Yanquis de Nueva York, ya había tomado cursos técnicos, incluidos talleres de oratoria.

Su intención era tener alternativas si el béisbol no resultaba como esperaba. Incluso llegó a visualizarse como asesor de bienes raíces, una posibilidad que contemplaba mientras perseguía su sueño de llegar a las Grandes Ligas.

“Yo estaba preparado para lo que sea por si el béisbol no era el camino. Es algo que siempre tuve claro, aunque tenía el talento, quería tener la seguridad de ayudar a mi familia”, explicó el jardinero.

Herramientas que deslumbran

Con 6 pies y 6 pulgadas de estatura, Alcántara, conocido como el Jaguar, reúne una combinación de poder, velocidad y capacidad defensiva que lo distingue entre los jóvenes talentos dominicanos. Su recorrido desde las Ligas Menores hasta el máximo nivel ha estado marcado por el desarrollo de esas herramientas y la expectativa de verlas traducidas en una carrera de Grandes Ligas.

Su camino profesional comenzó con los Yanquis, que lo firmaron en julio de 2018. En julio de 2021, Nueva York lo envió a los Cachorros junto al lanzador Alexander Vizcaíno, en la transacción por el veterano inicialista Anthony Rizzo.

Chicago apostó por un jugador de amplio potencial, capaz de combinar fuerza en el plato, velocidad en las bases y una defensa versátil en los jardines, cualidades que adquieren mayor relevancia en un pelotero de su estatura.

En su primera temporada completa con los Myrtle Beach Pelicans, entonces en Clase A, Alcántara bateó para .273, conectó 15 jonrones, remolcó 85 carreras y se robó 14 bases. Su producción ofensiva y sus condiciones físicas reforzaron su posición dentro de la organización, que posteriormente lo protegió al incluirlo en su roster de 40 jugadores.

La progresión continuó en Clase A Fuerte, donde registró promedio de .286, 12 cuadrangulares y 66 carreras impulsadas. Luego avanzó por Doble A con Tennessee y Triple A con Iowa, mientras seguía desarrollando su capacidad para producir extrabases y acercarse a las Grandes Ligas.

Su primera oportunidad en las Mayores llegó el 25 de septiembre de 2024, cuando los Cachorros lo convocaron y le permitieron debutar esa misma noche. Alcántara conectó su primer hit en el máximo nivel, aunque su participación inicial se limitó a 10 turnos al bate.

Después de esa primera experiencia, el dominicano tuvo que superar nuevos obstáculos en su camino, entre ellos una hernia deportiva que requirió cirugía al concluir la temporada de 2025.

El 3 de agosto de 2026, Alcántara conectó su primer cuadrangular en las Grandes Ligas frente a Justin Wrobleski, de los Dodgers de Los Ángeles. El batazo representó un paso importante en su adaptación al máximo nivel y una muestra del poder que había exhibido durante su recorrido por las Ligas Menores.

A sus 24 años, el jardinero dominicano continúa en busca de consolidarse en las Grandes Ligas. Su estatura, la velocidad desarrollada desde sus primeros años en el atletismo y la capacidad para aportar con el bate y el guante forman parte de un perfil que explica por qué los Cachorros han depositado expectativas en su desarrollo.

Antes de soñar con los jonrones, Alcántara imaginaba una vida entre pistas y medallas. Hoy, aquellas carreras de velocidad forman parte de la historia de un pelotero que busca dejar su propia marca en el béisbol.