Santo Domingo,RD.- El carnaval dominicano, una de las expresiones culturales más vibrantes del país, mantiene una profunda conexión con la herencia taína. Así lo afirmaron expertos durante un conversatorio celebrado en el Centro Cultural Taíno Casa del Cordón, organizado por el Banco Popular Dominicano.
Durante el panel, sociólogos, investigadores y gestores culturales analizaron cómo los símbolos, danzas y vestimentas de origen taíno han perdurado en las festividades carnavalescas. Entre los participantes destacaron Carlos Andújar, sociólogo y gestor cultural; Linda Roca Pezzotti, arquitecta e investigadora; y Kin Sánchez, asesor cultural del Clúster Turístico de Santo Domingo. La moderación estuvo a cargo de José Enrique Delmonte, asesor cultural del centro.
La herencia taína en el carnaval dominicano
Los panelistas explicaron que, aunque el carnaval dominicano ha incorporado influencias europeas y africanas, los vestigios de la cultura taína siguen presentes en diversas manifestaciones. Un ejemplo claro es la figura de los Taimáscaros en Puerto Plata, personajes introducidos en 1991 por Jacinto Beard. Su nombre fusiona las palabras “Taíno” y “máscara”, representando la influencia indígena dentro de la festividad.

Asimismo, las comparsas de “Los Indios”, presentes en varias regiones del país, rinden homenaje a los pueblos originarios con vestimenta inspirada en su indumentaria tradicional, incluyendo plumas, lanzas y pintura corporal. También se han integrado elementos de los areítos, antiguos bailes ceremoniales taínos, que se reflejan en las coreografías circulares de algunas agrupaciones carnavalescas.
Carnaval: un puente entre el pasado y el presente
El conversatorio destacó que la influencia taína en el carnaval no solo se manifiesta en lo visual, sino también en la música y la narración de historias. Instrumentos de percusión similares a los utilizados por los taínos siguen vigentes en las comparsas, mientras que el teatro y el canto continúan transmitiendo mitos y leyendas ancestrales.
Los asistentes al evento pudieron comprender cómo el carnaval dominicano no solo es una celebración de alegría y color, sino también un espacio de diálogo entre la tradición y la modernidad. Gracias a encuentros como este, se reafirma la importancia de preservar el legado taíno en una de las festividades más emblemáticas del país.




