El primer ministro de Canadá, Mark Carney, inicia este miércoles la primera visita de un líder de su país a China en casi una década marcada por tensiones con el gigante asiático y por el deterioro de los lazos entre Ottawa y Washington tras el regreso de Donald Trump al poder.
Carney, que permanecerá tres días en China, se reunirá con el presidente chino, Xi Jinping, y su primer ministro, Li Qiang, así como con otros líderes políticos y empresariales con la intención de acercar posturas con Pekín para mejorar la posición estratégica y comercial de Canadá.
Los gobernantes de ambos países ya mantuvieron un primer contacto a finales del año pasado en Corea del Sur, donde se reunieron en los márgenes de la cumbre de la APEC y el canadiense aceptó una invitación de su homólogo para visitar China.
El propio Carney ha dejado claro que su presencia en el país asiático es una respuesta directa a la transformación del panorama comercial y político que está suponiendo la segunda presidencia de Trump, quien ha impuesto elevados aranceles a Canadá a pesar de ser su principal socio económico (China es el segundo).
Las tensiones comerciales entre China y Canadá
La visita puede así suponer un giro en las relaciones comerciales entre Pekín y Ottawa después de dos años intercambiándose golpes, como los aranceles que Canadá, a instancias de Washington, impuso a China en agosto de 2024, gravando un 100 % a los vehículos eléctricos chinos y un 25 % al acero y al aluminio.
En respuesta, las autoridades chinas aplicaron en 2025 a las importaciones de aceite de colza canadiense tasas del 100 %, a las de semilla de colza un 76 %, y al porcino y a la pesca un 25 %, lo que está causando graves problemas a los productores canadienses.
En el pasado, Pekín ha indicado que podría eliminar los aranceles a los productos canadienses a cambio de que Ottawa haga lo propio con las trabas a los vehículos chinos.
Se espera que Xi y Carney presidan durante la visita la firma de acuerdos que, según analistas, podrían extenderse a ámbitos como el comercial y el energético, algo de especial relevancia ahora que la intervención estadounidense en Venezuela podría provocar una disminución de sus importaciones de crudo canadiense.




