Señoras y señores miembros de la Asamblea Nacional,
Pueblo dominicano:
Cada 27 de febrero, la República Dominicana celebra con orgullo su origen.
Esta no es solo una fecha marcada en el calendario: es el latido más profundo de nuestra identidad. Es el día en que recordamos que un grupo de jóvenes, armados únicamente con su fe en la libertad, decidió que esta tierra no sería simplemente un territorio, sino una patria.
Una patria que debía resguardarse con sacrificio, construirse con dignidad y honrarse con trabajo.
Duarte soñó una patria justa para todos, no un país para unos pocos; Sánchez no arriesgó su vida por una bandera sin valores; lo hizo para que cada dominicano pudiera vivir con derechos y esperanzas. Mella no disparó su famoso trabucazo solo para romper cadenas; lo hizo para abrir caminos.
Tener un país fue fruto del valor; pero construir una patria digna para todos es la tarea permanente de cada generación.
Hoy, 182 años después, esa responsabilidad recae sobre nosotros y en especial sobre su gobierno.
Y ese compromiso solo se honra cuando se rinde cuentas con transparencia, cuando se cumple la palabra dada, cuando se escucha, y cuando se trabaja cada día para que el bienestar llegue a cada hogar de esta nación.
Por eso estoy aquí: para hablarle al país con la verdad de los hechos, la humildad del servicio y la decisión inquebrantable de seguir construyendo, junto al pueblo, la patria que los forjadores de la nación nos enseñaron a amar y preservar.
Hoy quiero hablarle al país con claridad. Con datos, sí, pero también con sentido, con visión y con una idea muy clara de hacia dónde vamos como nación.
Por décadas, la República Dominicana ha demostrado una fortaleza notable: crecer cuando el entorno internacional era adverso. Hemos sabido resistir crisis financieras, choques externos y momentos de incertidumbre global.
Ese crecimiento fue importante. Fue necesario y sentó bases valiosas. Pero el desafío de nuestra generación es distinto.
Hoy no basta con crecer. Hoy el reto es cómo crecemos y para quién crecemos.
Por eso nos hemos propuesto la Meta RD 2036, el compromiso de convertir a la República Dominicana en un país desarrollado en el plazo de una generación.
No como una consigna. No como una promesa vacía. Sino como una hoja de ruta basada en productividad, innovación, capital humano y un Estado más eficiente.
Duplicar el tamaño real de nuestra economía no es un objetivo abstracto. Significa más empleos formales, mejores salarios, menos pobreza, una clase media más fuerte y servicios públicos de mayor calidad.
Significa que el crecimiento impacta en la vida cotidiana de la gente.
Para lograrlo, dimos un paso decisivo: pusimos en marcha una segunda generación de reformas, más profundas y más exigentes, orientadas a elevar la productividad y a romper definitivamente la trampa del ingreso medio.
Meta RD 2036 no es un plan para el futuro lejano. Es una estrategia que ya está en ejecución.
Y precisamente por eso, quiero compartir con el país cómo esa visión ya se está traduciendo en resultados concretos en nuestra economía y nuestro desarrollo.
En el año 2025, la economía dominicana creció un 2.1%, situándose en el promedio de América Latina, que marcó un crecimiento del 2.2% según el Banco Mundial. En el mes de enero pasado nuestro crecimiento se aceleró hasta el 3.5%, en línea con las proyecciones de crecimiento del 4.5% que se estiman para este 2026. Estos datos nos colocan, una vez más, entre las economías de mayor dinamismo del continente y consolidan a la República Dominicana como uno de los motores de crecimiento de la región.
Un estudio reciente del Harvard Growth Lab, centro de investigación de la Universidad de Harvard, ubica a la República Dominicana entre las economías con mejores perspectivas de crecimiento del mundo para la próxima década.
Según el informe basado en el Atlas of Economic Complexity, nuestro país proyecta un crecimiento promedio anual cercano al 3.8 % entre 2024 y 2034, posicionándose entre las 20 economías con mayor dinamismo global y siendo el único país de América Latina y el Caribe que aparece en ese grupo.
¿Y qué significa eso?
Significa que nuestra economía no sólo está creciendo, sino que está fortaleciendo su estructura productiva. Que estamos diversificando exportaciones. Que estamos agregando valor. Que estamos construyendo capacidades.
En materia de comercio exterior, al cierre de 2025 las exportaciones dominicanas alcanzaron casi los US$16 mil millones de dólares, lo que representa un crecimiento de 14.4% respecto a 2024 y de 42.3% en comparación con 2019.
Estos resultados consolidan el mejor ciclo exportador de nuestra historia y evidencian la fortaleza de nuestras zonas francas, la diversificación productiva y la calidad de nuestros bienes.
En cuanto a la inversión extranjera directa, el país captó en 2025, por primera vez, más de US$5 mil millones de dólares, acumulando ya 4 años consecutivos por encima de los US$4,000 millones anuales. Este flujo de inversiones es reflejo de la seguridad jurídica, la estabilidad institucional y la confianza que inspira la República Dominicana en los mercados internacionales.
Y como la meta es crecer de manera sostenible, continuamos dando pasos para seguir diversificándonos, ahora con la economía del futuro, que encuentre en la República Dominicana su lugar de expansión en el Caribe.
NVIDIA, la empresa más grande del mundo y líder absoluto en Inteligencia Artificial firmó un acuerdo con nuestro país para la generación de capacidades, formación de personal y la creación de un Centro de Excelencia en Inteligencia Artificial.
El grupo de países, al que se une la República Dominicana, con alianzas estratégicas con esta empresa lo conforman Estados Unidos, Corea del Sur, Israel y Singapur.
Firmamos también un acuerdo con Google. El gigante de las telecomunicaciones y la Inteligencia Artificial elige a la República Dominicana para, con una inversión de más de 500 millones de dólares, construir el primer Puerto Internacional de Intercambio Digital en América Latina y apenas el octavo en el mundo. Así es, la República Dominicana se convierte en la puerta de entrada de Google en la región.
El acuerdo incluye un hub de datos de clase mundial, cables submarinos que conectan con centros de datos en Estados Unidos y la consolidación de la República Dominicana como nudo estratégico de conectividad digital entre Norte, Centro y Suramérica. Este acuerdo nos convertirá en el país más competitivo para la inversión de empresas tecnológicas.
En esa misma visión de futuro y de apuesta por sectores de alto valor agregado, la República Dominicana continúa posicionándose como un destino confiable para las inversiones tecnológicas más avanzadas del mundo. Después de 3 años de negociaciones, este mes firmamos un acuerdo histórico con la empresa estadounidense LOD Holdings para el desarrollo de un puerto espacial comercial en Oviedo, en Pedernales, una infraestructura pionera que abre las puertas de nuestro país a la economía espacial global. ¡Sí, a la economía espacial! Y con mas de 600 millones de dólares de inversión.
Así, Pedernales no solo se consolida como polo de desarrollo turístico y logístico, sino también como símbolo de una nación que mira hacia el futuro, sumando esta iniciativa a la llegada y expansión de grandes actores tecnológicos globales como Google o Nvidia, que hoy ven en nuestro país una plataforma segura para innovar, invertir y crecer.
Somos un país en el trayecto del sol, pero también un país en el trayecto ya de la tecnología, la Inteligencia Artificial, el futuro del trabajo y la economía de la próxima generación.
Asambleístas,
En el ámbito fiscal, al cierre de 2025 la deuda pública consolidada se situó en 58.5% del PIB, manteniendo la trayectoria descendente respecto al 69.1% que registraba en diciembre de 2020. Esta evolución contrasta con la tendencia observada en muchas economías tras las crisis recientes y reafirma nuestro compromiso con la sostenibilidad.
Durante 2025, la calificadora Moody´s mejoró la calificación en un escalón y estamos a un paso de alcanzar el grado de inversión. Y las agencias calificadoras Fitch Ratings y Standard & Poor’s mantuvieron la calificación crediticia del país, destacando el sólido desempeño económico, la mejora en gobernanza e institucionalidad, y el manejo prudente de la deuda pública
Asimismo, el Fondo Monetario Internacional reiteró en su evaluación más reciente que la deuda dominicana es sostenible y que el marco de políticas adoptado es consistente con la estabilidad macroeconómica de mediano plazo.
La recaudación tributaria alcanzó en 2025 el 15.6% del PIB, reflejo del crecimiento de la actividad económica, el fortalecimiento de la administración tributaria y la lucha contra la evasión. Así el déficit fiscal se situó en 3.45%, en línea con lo presupuestado, reafirmando nuestra disciplina fiscal.
La Ley de Responsabilidad Fiscal, promulgada en 2024, continúa consolidándose como un pilar institucional que garantiza reglas claras, control del gasto primario y un ancla de deuda que protege a las futuras generaciones.
Nuestro sistema financiero sigue siendo una de las grandes fortalezas nacionales. Los activos totales del sistema cerraron en RD$4.15 billones, equivalentes al 56.1% del PIB, reflejando un crecimiento interanual de 7.9%, lo que supone RD$304,100 millones más respecto al año anterior. Y el índice de solvencia se mantuvo cercano al 17%, muy por encima del 10% mínimo requerido por la normativa vigente, confirmando la fortaleza patrimonial y la estabilidad del sistema.
Estos resultados no solo hablan de cifras saludables; hablan de confianza. Hablan de un sistema financiero que financia la producción, respalda la inversión y acompaña a las familias dominicanas. Y hablan también de inclusión: según el Global Findex 2025 del Banco Mundial, la proporción de adultos con cuentas en entidades financieras o móviles pasó de 51% en 2021 a 65% en 2024, un salto significativo que demuestra que el crédito y los servicios financieros están llegando cada vez a más personas.
Esto es el resultado de una coordinación efectiva entre el sector público y el sector privado, que ha permitido ampliar el acceso, fortalecer la regulación y consolidar un sistema financiero sólido, moderno e inclusivo, al servicio del desarrollo nacional.
Así, Banreservas continúa desempeñando un rol estratégico en la inclusión financiera y el desarrollo productivo, con utilidades por RD$ 25 mil millones en 2025, activos que alcanzaron los RD$1.28 billones, y ampliando el acceso al crédito, la bancarización y los servicios financieros en todo el territorio nacional, logrando que más de un millón de dominicanos ingresaran al sistema financiero y más de 110,000 personas accedieran por primera vez al crédito, consolidándose como la entidad líder en inclusión financiera del país. Este desempeño permitió además que Banreservas encabezara el Ranking de Inclusión Financiera de la Superintendencia de Bancos, consolidándose como la entidad más inclusiva y como un motor clave del financiamiento a la vivienda, al turismo y a los sectores productivos del país.
En el ámbito energético, Refidomsa consolidó su desempeño operativo y financiero en 2025, manteniendo su calificación crediticia, ampliando capacidades estratégicas y fortaleciendo la seguridad energética nacional. La empresa alcanzó una ganancia neta de RD$3 mil millones de pesos, con un crecimiento interanual de 31%.
Todo este desempeño económico, acompañado de estabilidad financiera, disciplina fiscal y captación de inversión es un medio para generar empleos de calidad, ampliar oportunidades y garantizar que el crecimiento se traduzca en bienestar real para las familias dominicanas.
Asambleistas,
Desde el primer día de esta gestión establecimos un principio rector muy claro, un propósito: La calidad de vida de nuestra gente.
Cada política pública, cada inversión, cada reforma, fue pensada preguntándonos algo muy simple: ¿En qué mejora esto la vida del pueblo dominicano?
Reorientamos el Estado para convertirlo en un ente al servicio de las personas a lo largo de todo su ciclo de vida.
Esta visión ha guiado nuestras políticas sociales, educativas, sanitarias y de protección social. Siempre enfocada en la dignificación de las personas.
Durante el año 2025 continuamos fortaleciendo el programa Supérate como el principal instrumento de inclusión y movilidad social del país, consolidando su impacto en la reducción de la pobreza y en la protección de los hogares más vulnerables.
El programa Aliméntate benefició a 1,490,649 familias en todo el territorio nacional, garantizando el acceso a productos de la canasta básica a través de la Red de Abastecimiento Social, con una inversión total de RD$28,945.9 millones. Cada hogar recibió RD$1,650 mensuales para complementar la compra de alimentos priorizados.
El subsidio Bonogás Hogar alcanzó a 1,313,407 familias en todo el país, asegurando el acceso al Gas Licuado de Petróleo como combustible esencial para cocinar sus alimentos. Con un aporte de RD$470 por hogar, esta política representó una inversión total de RD$7,242.2 millones.
Más de 557 mil familias fueron beneficiadas con el programa Bono Luz, recibiendo en promedio RD$703 mensuales para contribuir al pago de la energía eléctrica. Esta iniciativa, que implicó una inversión de RD$4,633.6 millones, alivió la carga económica de miles de familias de escasos recursos en distintas provincias del país y contribuyó a garantizar continuidad y seguridad en el servicio eléctrico en los hogares más vulnerables.
En 2025 consolidamos además el Fondo a la Discapacidad, ampliando su cobertura a 10,660 familias Supérate con hijos e hijas entre 0 y 17 años en condición de discapacidad severa.
Este programa benefició directamente a 11,035 niños, niñas y adolescentes en todo el territorio nacional, otorgando un apoyo económico de RD$6,000 mensuales por miembro, con una inversión total de RD$652 millones. Este programa no es solo una transferencia: es un acto de justicia con una población históricamente invisibilizada. PRESENTAR INVITADOS
Junto a Supérate, otro pilar fundamental de nuestra política de protección social ha sido el fortalecimiento de los Comedores Económicos del Estado.
En 2025 se distribuyeron más de 60 millones de raciones cocidas, superando en 18% las entregadas el año anterior. Ampliamos la red con la apertura de 11 nuevos comedores, totalizando 159 en todo el país y llevando alimentación a más comunidades, especialmente en zonas de alta vulnerabilidad.
Cuando el Estado garantiza un plato de comida caliente, garantiza algo más profundo: estabilidad, paz social y dignidad humana.
Y si hay una política pública que simboliza como pocas la movilidad social real, es el programa de titulación de propiedad.
En 2025 entregamos más de 32 mil certificados de títulos definitivos, beneficiando a más de 130 mil personas en todo el país, lo que eleva el total acumulado de esta gestión a casi 162 mil títulos y 650 mil dominicanos impactados por esta política.
Permítanme decirles algo con absoluta sinceridad: esta es, probablemente, la acción de gobierno que más me conmueve. Cuando entregamos un título de propiedad, no entregamos solo un documento. Entregamos seguridad jurídica. Entregamos tranquilidad. Entregamos futuro. PRESENTAR INVITADOS
He visto lágrimas en los ojos de madres y padres que durante décadas soñaron con ese momento. Y en esos instantes uno entiende con claridad por qué vale la pena cada esfuerzo, cada reforma y cada decisión difícil.
Eso es movilidad social real. Eso es dignidad convertida en derecho. Eso es poner primero a la gente.
Pero la movilidad social no se agota en la titulación.
Porque si el título da seguridad jurídica, la vivienda propia da arraigo, estabilidad y sentido de pertenencia. No hay símbolo más claro de progreso familiar que poder decir: este techo es mío.
En 2025, a través del Ministerio de Vivienda, Hábitat y Edificaciones, pusimos en manos de familias dominicanas 2,125 nuevas viviendas mediante los programas Mi Vivienda y Familia Feliz.
Y no nos detenemos. Este año estarán listas para entrega 3,115 viviendas adicionales, respaldadas por una inversión de 3 mil millones de pesos en bonos de subsidio. Además, ya hemos asegurado 5 mil millones de pesos para este 2026, que permitirán apoyar 5,192 nuevas soluciones habitacionales. PRESENTAR INVITADOS
La política habitacional de nuestro gobierno no se limita a construir nuevas casas, también significa dignificar las que ya existen.
En 2025 intervenimos 6,158 viviendas a través de programas de reparación y rehabilitación como Dominicana Se Reconstruye, beneficiando a más de 20,198 personas en condiciones de extrema pobreza, con una inversión superior a RD$1,756 millones. Para miles de familias, esto significó cambiar un piso de tierra por uno firme, sustituir un techo vulnerable y recuperar la seguridad dentro de su propio hogar.
Asambleístas,
Si hay una política social que transforma vidas de verdad, es el empleo digno.
Por eso colocamos la creación de empleo formal y bien remunerado como una prioridad absoluta de este gobierno.
Impulsamos una transformación productiva orientada al futuro. Aprovechamos oportunidades como el nearshoring, fortalecimos nuestra plataforma logística, elevamos el valor agregado de las zonas francas, modernizamos la agroindustria y apostamos por un turismo más inclusivo, más territorial y sostenible.
Cada empleo creado representa mucho más que una estadística. Representa tranquilidad para un hogar.
Durante el año 2025, el mercado laboral dominicano continuó fortaleciéndose. Según la Encuesta Nacional Continua de Fuerza de Trabajo, en ese año se crearon 133,915 nuevos puestos de trabajo, alcanzando la cifra histórica de 5,139,951 personas ocupadas. Con ello se mantiene la tasa de desempleo abierta en uno de sus mínimos históricos de sólo 5.0%.
Pero lo más importante de este aumento del empleo es el avance hacia la dignificación de los trabajadores. La mayoría de esos nuevos empleos son en el sector formal, con lo cual la informalidad en el empleo sigue marcando disminuciones importantes, colocándose ahora en 54.2%, su valor más bajo desde que hay registro.
En el período enero-diciembre se registraron 74 mil nuevos trabajadores formales en el Sistema Integrado de Registros Laborales, consolidando la recuperación y expansión del empleo con derechos. Además, al cierre de noviembre, 2,426,350 trabajadores cotizaban en la Tesorería de la Seguridad Social, un incremento interanual de 3.15%.
Quiero destacar un dato especialmente significativo: el 53% de los nuevos empleos formales son ocupados por mujeres, reflejo de que el crecimiento está siendo también un proceso de mayor inclusión y participación femenina en la economía.
Estos números no son fruto del azar. Son el resultado de una estrategia articulada junto al sector privado.
En estos años hemos realizado más de 140 operativos y jornadas de inspección y formalización laboral, además de múltiples ferias y jornadas de empleo en todo el territorio nacional. Solo en la jornada “Tu Empleo Está Aquí”, desarrollada bajo el programa RD-Trabaja, se registraron 12,648 personas en busca de empleo, reafirmando nuestro compromiso con la inserción laboral juvenil y femenina.
Y lo más importante: el crecimiento del empleo ha venido acompañado de una mejora sostenida en los ingresos reales de los trabajadores.
En 2025 logramos un aumento del 20% en el salario mínimo del sector privado no sectorizado, impactando a 1.4 millones de trabajadores
Estos aumentos nos han llevado a otro hito que no es para conformarnos, pero que evidencia que vamos por buen camino: Por primera vez el salario mínimo de las grandes empresas sobrepasó el costo de la canasta básica del primer quintil. En las empresas grandes, el salario mínimo alcanzó una cobertura del 106.8% de la canasta básica del primer quintil, garantizando un margen positivo para otros gastos esenciales. Y en las empresas medianas vamos por ese mismo camino, con una cobertura de 97.9% del costo de esa canasta. Y así seguiremos, garantizando aumentos salariales por encima de la inflación.
Además, impulsamos incrementos sin precedentes: 30% para trabajadores domésticos, 25% en Zonas Francas o un 30% en Hoteles y Restaurantes, consolidando una política salarial coherente, proporcional y profundamente social
Los aumentos acordados en el marco del diálogo tripartito —gobierno, trabajadores y sector empresarial— continúan fortaleciendo el poder adquisitivo de las familias y consolidando el salario mínimo real como uno de los que más ha crecido en América Latina en los últimos años.
Nuestra meta sigue siendo clara: elevar el empleo formal al 50% en los próximos años, alcanzar un 80% de empleabilidad en egresados universitarios y superar las 350,000 MIPYMES formales antes de 2028.
Y para alcanzar esa meta, vamos a hacer que la formalidad sea más fácil que la informalidad.
Por eso, próximamente anunciaremos una medida que simplifica la vida de nuestras mipymes: los impuestos y tasas aduanales podrán pagarse también con tarjetas de débito y de crédito, ampliando los canales para cumplir de forma ágil, simple y transparente, reduciendo fricciones, tiempos y costos, como ya lo está aceptando la DGII.
También estamos impulsando un modelo de scoring o puntaje crediticio con datos alternativos, para que miles de mipymes que hoy están fuera del sistema financiero puedan construir historial y acceder a crédito, incorporando referencias como pagos de celular, energía e internet, y patrones de consumo digital. Porque el crédito no puede ser un privilegio: debe ser una oportunidad para quien trabaja, cumple y quiere crecer.
Y en el marco de Meta RD 2036, trabajaremos con este Congreso Nacional para consensuar un paquete de leyes clave —Factoraje, Leasing y Sociedades de Garantías Recíprocas— que consolide un ecosistema moderno de financiamiento productivo, ampliando instrumentos, mejorando condiciones y reduciendo barreras para las mipymes con menos garantías tradicionales.
Y porque el crédito es importante, pero no suficiente, impulsaremos un Hub de Servicios No Financieros que acompañe a las mipymes con asistencia técnica, digitalización, mejora de gestión, preparación para crédito, formalización laboral y acceso a mercados, con especial atención a negocios liderados por mujeres y sectores estratégicos.
En resumen: más facilidades, más crédito, más capacidades y más formalidad, porque cuando una mipyme crece, crece un barrio; y cuando miles de mipymes se formalizan, se fortalece la economía nacional.
Porque sabemos que son las industrias, las empresas y los sectores productivos los que dan sostenibilidad a nuestro crecimiento.
Y cuando una economía crea empleo con derechos, cuando paga mejor y protege más, no solo crece: se humaniza.
Un ejemplo palpable son las zonas francas, de las que al cierre de 2025 se registraron 10 nuevos parques, con 82 nuevas empresas y con una proyección de 8,100 nuevos empleos directos que se suman al récord histórico que ya tenemos de 858 empresas y más de 200 mil empleos directos generados por este sector, con una participación femenina cercana al 53%, consolidándose como uno de los principales motores de generación de empleo formal.
Las exportaciones del sector zonas francas superaron los US8,500 millones, representando alrededor del 54% del total exportado, lo que evidencia la confianza de los inversionistas y la competitividad de nuestra economía.
Además, seguimos expandiendo oportunidades hacia el interior del país, fortaleciendo polos productivos y promoviendo nuevos parques industriales en provincias tradicionalmente rezagadas.
Y en el marco de nuestra estrategia de nearshoring y diversificación productiva, avanzamos en la implementación de la estrategia nacional para integrarnos a las cadenas globales de valor en industrias tecnológicas avanzadas, incluyendo la de semiconductores, con el objetivo de generar empleos cada vez más calificados y mejor remunerados.
Tal como ya hemos hecho con la industria de los dispositivos médicos, por ejemplo, donde somos líderes regionales en su exportación. Con acuerdos como el de la Universidad de Purdeu, el inicio de cursos relacionados en el ITSC y los avances en el ITLA y el INFOTEP, nos encaminamos a garantizar el personal calificado suficiente para realmente entrar a esta industria tan competitiva como la de los semiconductores.
Hoy podemos afirmar con toda certeza que estamos creando más empleo, más formalidad y mejores salarios.
Y si hay un sector que simboliza con claridad nuestra capacidad de crecer, crear empleo y proyectarnos al mundo, ese es el turismo.
El turismo no es solo una industria. Es empleo para miles de familias. Es inversión que dinamiza territorios. Es identidad cultural que se comparte con orgullo.
En 2025 recibimos más de 11.7 millones de visitantes, un crecimiento interanual de 4.3%, equivalente a casi 500 mil visitantes adicionales respecto a 2024 y más de 4 millones respecto a 2019.
Ya somos el segundo mayor destino de América Latina, solo superados por México, a pesar de la gran diferencia poblacional y en territorio de nuestros países.
Pero también rompimos récords por vía marítima. La llegada de cruceristas alcanzó casi los 3 millones de pasajeros, un crecimiento de 6% respecto a 2024
Somos hoy un hub turístico del Caribe. Y lo somos con bases firmes.
Hoy ya estamos recibiendo más de un visitante por cada habitante en nuestro territorio. Ahí solo llegan los grandes destinos turísticos.
Estos números son el resultado de estabilidad, promoción y mejora continua de la calidad.
Pero no nos conformamos con crecer. Estamos transformando el modelo.
En 2025 formulamos la primera Política y Estrategia Nacional de Turismo Sostenible con visión al 2036, construida con la participación de más de 1,420 actores públicos y privados
Concluimos además la Estrategia Nacional de Ecoturismo, orientada a diversificar nuestra oferta, aprovechar de manera responsable nuestras áreas protegidas y llevar desarrollo a nuevos territorios
La Ciudad Colonial, por ejemplo, se convirtió en el primer destino del país incorporado a la Red Iberoamericana de Destinos Turísticos Inteligentes, mientras avanzamos en su recuperación integral con una inversión ejecutada de USD 28.6 millones de dólares en rehabilitación urbana y patrimonial
A través de CEIZTUR entregamos infraestructura clave: muelles turísticos en Miches y La Caleta, renovación de malecones en Haina y Guayacanes, recuperación de espacios naturales como Los Patos y Boca de Cachón, y proyectos urbanos estratégicos en Puerto Plata, Samaná y Sosúa. En total, 91 comunidades recibieron beneficios directos de estas intervenciones
Este es el nuevo turismo dominicano: más diversificado, más sostenible, más integrado al territorio y más generador de oportunidades.
Hemos pasado de ser un destino exitoso a convertirnos en un líder importante, con una estrategia clara hacia el 2036.
El turismo seguirá siendo una locomotora del desarrollo económico, pero será también un instrumento de inclusión social y ordenamiento territorial.
Y junto a esa locomotora que nos conecta con el mundo, hay otra que fortalece nuestras raíces y multiplica el valor de lo que producimos: la agroindustria.
Un país que produce alimentos no solo garantiza seguridad alimentaria: garantiza estabilidad, oportunidades y soberanía económica.
Así, el sector agropecuario el pasado año mantuvo un vigoroso desempeño alcanzando un crecimiento de 3.9%. La producción de arroz alcanzó 14.78 millones de quintales en el 2025, consolidándose como uno de los pilares fundamentales de la seguridad alimentaria nacional.
Asimismo, se destaca el desempeño de cultivos claves, como el plátano con 4.3 millones de millares o el aguacate, que registró una producción de 2.4 millones de millares de unidades. La producción hortícola registro durante el pasado año un importante crecimiento contribuyendo al abastecimiento interno y a las exportaciones, reflejando la fortaleza y diversificación de la agricultura dominicana.
Las exportaciones de bienes agropecuarios alcanzaron la cifra de 3 mil 680 millones de dólares para un crecimiento de 9%, en relación con el pasado año.
La producción mensual de huevos supera los 400 millones de unidades, permitiendo abastecer el consumo local y exportar huevos a las islas del Caribe el pasado año por un valor superior a los 34 millones de dólares.
En cuanto a la producción de pollo, el pasado año se produjo un promedio mensual de 21.8 millones de unidades, alcanzándose en el mes de diciembre 25.2 millones de unidades. Es decir, la producción promedio del pasado año es un 26.2% más alta que la obtenida en 2019.
En materia de innovación, transferencia tecnológica y diversificación productiva, el Ministerio de Agricultura impulsó iniciativas de alto valor agregado, destacándose la introducción y consolidación de nuevos cultivos no tradicionales con vocación exportadora, como el arándano y la uva de mesa, generando esta última, en las primeras cosechas comerciales, ingresos superiores a los 635 mil dólares, evidenciando el potencial de estos rubros para la diversificación de la matriz productiva y el fortalecimiento de la competitividad agrícola.
En cuanto al financiamiento al sector agropecuario, el pasado año el Banco Agrícola formalizó préstamos por un valor de 26 mil 642 millones de pesos a tasas y condiciones acordes con la naturaleza de la agricultura, beneficiando a 18 mil 826 Productores, contribuyendo de esta forma a garantizar la seguridad alimentaria y el dinamismo de la economía rural, mediante la tecnificación y sostenibilidad de la actividad agropecuaria.
Durante el pasado año el Instituto de Estabilización de Precios (INESPRE) ha experimentado un importante proceso de fortalecimiento institucional, contribuyendo al acceso de las familias de bajos ingresos a alimentos de calidad mediante la realización de 1,480 Mercados de Productores, 1,936 Bodegas Móviles, 37 Ferias Agropecuarias y 21 rutas alimentarias que beneficiaron a cientos de miles de familias de escasos recursos, promoviendo el consumo de productos frescos a precios solidarios, lo que fortaleció los espacios de comercialización directa para pequeños y medianos productores agropecuarios.
Y hablando de seguridad y soberanía alimentaria, estamos avanzando hacia nuestra meta de salir del mapa de la subalimentación, la meta de Hambre Cero.
De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la agricultura y la alimentación (FAO), nuestro país ha experimentado una significativa reducción en el índice de subalimentación, pasando la población subalimentada del 8.3% en el 2020 a un 3.6% en el pasado año.
Estamos seguros de que alcanzaremos la Meta de Hambre Cero antes del 2028 basándonos en la aplicación del conjunto de medidas focalizadas con este propósito, las cuales incluyen el acompañamiento de nuestros alcaldes y directores municipales.
Asambleístas,
Ningún país se desarrolla solo por decreto. Ningún país se transforma únicamente con leyes o inversiones. Las naciones avanzan formando a su gente.
Y en coherencia con esa visión de país, reiteramos nuestro compromiso con una mejora sustancial de la escuela dominicana.
Para ello impulsaremos una reforma legislativa y curricular que permita diseñar un nuevo sistema educativo, una nueva educación, capaz de formar el capital humano que necesitamos para duplicar el tamaño de nuestra economía al 2036.
Para alcanzar este objetivo patriótico, promoveremos el más amplio proceso de consulta y concertación nacional, porque la educación no es una política de gobierno: es un proyecto de todos.
Por eso, desde el primer día, asumimos que la educación y la salud no podían ser políticas ordinarias: debían convertirse en prioridades nacionales permanentes.
Hemos trabajado para elevar la calidad educativa en todo el ciclo de vida: desde la primera infancia hasta la formación técnica y superior, alineando el sistema educativo con las necesidades del mercado laboral y con la visión de desarrollo nacional.
La educación comienza en los primeros años de vida. Por eso hemos priorizado ampliar la cobertura y fortalecer la calidad de la atención integral a la primera infancia y del nivel inicial.
De la mano del INAIPI, inauguramos 15 nuevos centros, impactando a más de 13 mil niños y niñas, lo que permitió ampliar la cobertura a 155,937 en 739 centros CAIPI y CAFI en todo el territorio nacional.
44,715 infantes recibieron alimentación conforme a su requerimiento calórico y nutricional.
6,807 familias recibieron servicios de acompañamiento integral que articulan salud, nutrición, educación, protección e inclusión, garantizando el desarrollo pleno y la protección de los derechos de la primera infancia.
131 comunidades fueron acompañadas para asegurar entornos favorables, y 2,662 niños y niñas recibieron atención especializada según su condición de discapacidad.
Como complemento a esta expansión, en el período escolar 2024-2025 fueron inscritos 40,024 niños en el primer ciclo del nivel inicial, lo que representa un incremento de 2,796 con respecto al año anterior. La tasa neta de cobertura aumentó de 7.10 a 7.60.
En el segundo ciclo se matricularon 350,000 estudiantes, con un incremento de 6,696 respecto al año anterior y un 87.52 % de avance hacia la meta presidencial de alcanzar 400,000 niños al 2028. La tasa neta de cobertura pasó de 59.9 a 61.3.
El esfuerzo por ampliar la cobertura continuó en la secundaria. En 2025 fueron matriculados 861,000 estudiantes, representando un 96% de avance hacia la meta de 900,000 estudiantes al 2028. La tasa neta de cobertura aumentó de 70.7% a 71.6%, evidenciando mejoras sostenidas en acceso y permanencia.
Y porque la calidad del aprendizaje es el puente hacia el éxito educativo, priorizamos programas como Alfabetización Oportuna y Secundaria Avanza.
En la Evaluación Diagnóstica 2025, aplicada a 129 mil estudiantes con un 89% de cobertura, se registraron mejoras en todas las áreas evaluadas. El promedio en Matemática pasó de 300 puntos en 2019 a 305.96 en 2025. Más de 76 mil estudiantes superaron las Pruebas Nacionales, consolidando avances académicos verificables.
Impulsamos, además, una cultura de calidad, transparencia y gestión por resultados. Hoy contamos con 1,433 centros educativos integrados al SISMAP, fortalecimos la supervisión pública y privada y consolidamos una plataforma digital de desempeño escolar con acceso abierto a la ciudadanía.
El programa CON BASE fue implementado en todos los centros del país, y con Secundaria Avanza capacitamos a más de 56 mil actores educativos, preparando a 200 mil estudiantes para PISA 2025.
Apostamos con decisión por la transformación digital y el enfoque STEAM. Entregamos 1,178 equipos de robótica, capacitamos a 1,729 docentes y logramos que un millón de estudiantes participara en ferias científicas y tecnológicas. El programa “Niñas en las TIC” impactó a 3,000 niñas, cerrando brechas históricas y sembrando vocaciones para el futuro.
Convencidos de que la educación debe formar para el empleo, hemos fortalecido la Modalidad Técnico Profesional de Secundaria, cuya matrícula creció a 102,616 estudiantes, un aumento de 5.6 %, alcanzando un 87 % de avance hacia la meta de 118,000 estudiantes al 2028. Además, 26,280 estudiantes realizaron el Módulo de Formación en Centros de Trabajo, fortaleciendo el vínculo entre educación y sector productivo.
Fortalecimos de manera decidida el INFOTEP, que durante el año 2025 atendió a más de 1 millón 83 mil participantes en todo el territorio nacional, ampliando capacidades en áreas clave para nuestra economía y respondiendo directamente a las demandas de los sectores productivos. Solo en el ámbito empresarial, más de 6,600 empresas recibieron asistencia en capacitación y desarrollo del talento humano, fortaleciendo la productividad y la empleabilidad de cientos de miles de trabajadores. Además, continuamos ampliando la cobertura formativa con la apertura de nueve nuevos centros de capacitación durante 2025, acercando oportunidades de formación a más regiones del país y reduciendo brechas territoriales. De 8 instalaciones de INFOTEP que encontramos en 2020 hoy hemos llegado a 67.
Así mismo, desde el ITLA fueron graduados 1,012 nuevos profesionales, elevando a 6,519 el total histórico de egresados en carreras tecnológicas. Entre ellos se graduaron las primeras cohortes de tecnólogos en Telecomunicaciones, hito que refuerza la misión institucional de egresar profesionales con formación sólida y pertinente en las áreas STEAM, en respuesta a las demandas del tejido productivo nacional.
Con la puesta en funcionamiento de las extensiones de San Francisco de Macorís y Cotuí, se amplió a 12 las localidades con acceso a la educación tecnológica de calidad, impactando ya a más de 24,000 jóvenes, contribuyendo a la reducción de la brecha digital a nivel nacional.
Un logro digno de resaltar ha sido la renovada atención puesta al Instituto Técnico Superior Comunitario. Tras un proceso de remozamiento hemos incrementado en 2,543 nuevos estudiantes, para un aumento de 22% de la matrícula.
Hay que destacar que, de 980 técnicos superiores titulados, 963 ya han sido empleados en distintos sectores productivos, evidenciando la pertinencia de su oferta académica y su contribución directa a la generación de empleo y al fortalecimiento del capital humano del país.
Y en alianza con el BID, el INDOTEL ya ha otorgado más de 30,500 becas en áreas STEM y 3,000 becas especializadas en ciberseguridad, y se encuentra en desarrollo de la segunda entrega del programa Canasta Digital Social 3.0, que beneficiará a 5,000 personas con dispositivos móviles inteligentes y conectividad gratuita por 24 meses.
También mejoramos las condiciones materiales del aprendizaje.
Distribuimos más de 13 millones libros de texto a casi un millón 900mil estudiantes.
Transformamos la logística educativa con el Sistema Nacional de Transporte Estudiantil, TRAE, que hoy opera 1,871 autobuses en las 31 provincias y el Distrito Nacional, incluyendo 51 unidades adaptadas para estudiantes con discapacidad.
Fortalecimos la carrera docente: 3,625 nuevos profesores ingresaron por concurso; 5,604 fueron impactados por el Programa Nacional de Inducción; y más de 115,000 están bajo la Evaluación del Desempeño Docente. Un proceso que no se realizaba desde hace casi una década y que hoy se encuentra en su cuarta fase de ejecución, como una muestra clara del compromiso con la calidad, el mérito y la profesionalización del sistema educativo.
Asambleístas,
Estas cifras no son estadísticas frías. Son oportunidades abiertas y trayectorias de vida que cambian. Son talento que se cultiva.
Hemos asumido el reto de convertir la escuela en el Centro del Desarrollo y de las Políticas Públicas. La educación dominicana no puede limitarse a transmitir conocimientos: debe formar carácter, fortalecer la identidad nacional y preparar ciudadanos capaces de convivir, participar y construir país.
Por eso, en 2025 dimos un paso estructural al integrar formalmente y de forma explícita la enseñanza de Moral, Cívica y Ética Ciudadana al currículo nacional. Y lo acompañamos con iniciativas como “Ciudadanos al 100”, porque educar también es sembrar respeto por la ley, amor por la democracia y sentido del deber. Educar no es solo enseñar materias: es formar ciudadanía.
Esta es una tarea que trasciende al Ministerio de Educación. Es un compromiso del Estado, para que a través de las aulas alcancemos la formación integral que nuestra sociedad demanda. Con casi 8 mil centros de enseñanza a nuestro servicio, construyamos juntos la Escuela como Centro del Desarrollo.
Y avanzamos también en infraestructura escolar.
Desde 2021 hasta hoy hemos inaugurado 252 planteles, sumando 4,690 aulas al sistema educativo nacional. Cada aula entregada es una oportunidad que se abre; cada plantel concluido, una comunidad que progresa.
En 2025 entregamos 1,702 aulas. Además, intervenimos 516 planteles con mantenimiento correctivo y ejecutamos el programa “Navidad en las Aulas” en 187 centros educativos.
Gobernar es construir futuro. Y cuando se invierte en educación con planificación, transparencia y responsabilidad, no solo se levantan escuelas: se fortalece la nación.
Y cómo me dijo un joven brillante hace unas semanas en mi visita a una escuela en Villa Altagracia; sin educación no hay nación. Su nombre es Hensel Aquino Garcia y está aquí presente.
Asambleístas,
En otro de nuestros pilares estratégicos, la salud, avanzamos hacia un sistema más preventivo, más humano y eficiente.
Un sistema que entiende que la salud no comienza en el hospital, sino en la prevención, en la atención primaria y en la cercanía con la gente.
Y esa visión preventiva y humana se ha traducido en resultados concretos durante el año 2025.
En 2025 inauguramos 30 establecimientos de salud —entre hospitales, centros de primer nivel y centros diagnósticos—, construidos, ampliados o rehabilitados con una inversión superior a RD$2,659 millones de pesos, ampliando emergencias, unidades especializadas y servicios críticos en distintas provincias del país. Entre estos se destacan el mayor hospital regional del país, construido en San Francisco de Macorís, el Centro clínico quirúrgico en la ciudad sanitaria y un moderno hospital en Dajabón, entre otros.
Esta transformación ha estado acompañada de una fuerte inversión en tecnología y equipamiento médico. Destinamos más de RD$3,778 millones en equipos modernos, incorporando tomógrafos, mamógrafos, equipos de imágenes diagnósticas, incubadoras, monitores y tecnología de última generación, incluyendo por primera vez en la red pública equipos de mamografía tridimensional con tomosíntesis digital.
Solo en 2025, 92 centros de salud fueron dotados de nuevos equipos, con una inversión adicional de RD$632 millones, fortaleciendo la capacidad diagnóstica en todo el territorio nacional.
Gracias a estas mejoras, hoy la Red Pública ofrece una mayor capacidad de respuesta. Y si queremos resumir el avance en la red de salud, lo correcto es basarnos en la cantidad de atenciones y servicios ofrecidos.
Comenzando por las consultas. En 2025 se ofrecieron 7,781,502 consultas, para un aumento de 619 mil consultas desde 2019.
Pero si hablamos de análisis de laboratorios, pasamos de 18 millones en 2019 a 28,383,336 en 2025. Oigan bien. Más de 10 millones de más análisis realizados.




