La tregua entre Estados Unidos e Irán volvió a debilitarse tras los enfrentamientos registrados el lunes en el estrecho de Ormuz y nuevos ataques atribuidos a Teherán contra Emiratos Árabes Unidos, en un contexto de creciente tensión militar y energética. La escalada se produjo después del anuncio del presidente estadounidense, Donald Trump, de una operación para garantizar el tránsito marítimo en la zona, junto con advertencias directas a Irán. El mandatario afirmó que “los iraníes serían borrados de la faz de la Tierra” si atacaban a buques estadounidenses en ese paso estratégico.
El conflicto, que comenzó el 28 de febrero tras ataques de Washington e Israel contra Irán, mantiene bajo presión a uno de los corredores energéticos más importantes del mundo. Por el estrecho de Ormuz circula cerca de una quinta parte del consumo global de petróleo y gas natural licuado. Según un alto funcionario de la agencia británica UKMTO citado por AFP, unos 20.000 marineros permanecen inmovilizados en la zona debido a la inseguridad.
Los incidentes del lunes incluyeron ataques contra objetivos en Emiratos Árabes Unidos. La instalación petrolera de Fujairah fue alcanzada por un dron que provocó un incendio y dejó tres ciudadanos indios “moderadamente heridos”, de acuerdo con autoridades locales. Además, el Ministerio de Defensa emiratí informó que el país fue blanco de cuatro misiles de crucero “lanzados desde Irán”, de los cuales tres fueron interceptados y uno cayó al mar. También un petrolero de la empresa estatal Adnoc sufrió el impacto de dos drones.
Emiratos calificó la situación como “una escalada peligrosa” y señaló que se reserva el derecho de responder. Se trató de los primeros ataques contra instalaciones civiles en un país del Golfo en más de un mes, lo que reactivó la preocupación en los mercados energéticos.
Desde Teherán, la televisión estatal negó responsabilidad directa en los ataques. Un alto mando iraní citado sin identificación sostuvo que Irán “no tenía ningún plan de atacar a Emiratos” y criticó lo que describió como el “aventurerismo del ejército estadounidense”, en alusión a la operación destinada a liberar buques atrapados por el bloqueo de Ormuz.
En el plano diplomático, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, condenó los hechos como “una violación manifiesta de la soberanía y del derecho internacional” y expresó su “total solidaridad” con Emiratos Árabes Unidos. El primer ministro británico, Keir Starmer, y el gobierno de Arabia Saudita reclamaron una distensión en la región.
En Omán, un ataque contra un edificio en Bukha dejó dos personas heridas, según un medio estatal, en otro episodio vinculado a la inestabilidad en torno al estrecho.
El ministro de Relaciones Exteriores iraní, Abbas Araqchi, afirmó que “los acontecimientos en Ormuz demuestran que no hay solución militar a una crisis política” y exhortó a Estados Unidos a priorizar la mediación. También advirtió sobre el riesgo de que Washington se vea “arrastrado a un atolladero” si mantiene su actual estrategia.
Las negociaciones entre ambos países siguen sin avances concretos. Aunque se realizó una reunión directa en Islamabad el 11 de abril, las diferencias persisten. Irán indicó que recibió una respuesta de Washington a su última propuesta, aunque su contenido no se hizo público.
Irán reiteró sus advertencias sobre cualquier presencia militar estadounidense en la zona. El general Alí Abdollahi sostuvo que “si tienen la intención de acercarse o entrar en él, serán blanco de ataques”. A pesar de ello, Trump aseguró que la operación en curso “funciona muy bien” y reafirmó su postura de impedir que Irán desarrolle armas nucleares, una acusación que Teherán rechaza.




