El Skipper, un buque petrolero procedente de Venezuela que fue incautado por Estados Unidos, se dirigía a entregar crudo al régimen cubano.
La operación militar ejecutada el 10 de diciembre, intervino la embarcación cargada con casi dos millones de barriles petróleo y registrada a nombre de la firma Triton Navigation Corp. en las Islas Marshall.
El Skipper zarpó el 4 de diciembre con su cargamento hacia el puerto cubano de Matanzas, bajo contrato conjunto entre Cubametales, la comercializadora estatal cubana, y una compañía ligada al comerciante panameño Ramón Carretero, empresario sancionado por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos.
El tránsito del Skipper incluyó la transferencia de 50.000 barriles al buque Neptune 6, que luego se dirigió hacia Cuba, según la firma Kpler de datos marítimos. El resto del cargamento del Skipper, sin embargo, apuntó hacia Asia, lo que corresponde a una modalidad frecuente: parte del petróleo supuestamente destinado a la isla termina siendo revendido en el mercado asiático, en particular en China, para obtener divisas esenciales que alivian la situación económica del régimen cubano.
El gobierno estadounidense comunicó que la captura del petrolero responde a la política de sanciones contra el régimen de Maduro y sus aliados.
Autoridades del régimen cubano calificaron la incautación como un “acto de piratería y terrorismo marítimo”, denunciando que esta política busca obstaculizar el intercambio de recursos energéticos entre Venezuela y Cuba.




