La adquisición del sistema TEE-01B permitió a las fuerzas iraníes contar con capacidades avanzadas de vigilancia y seleccionar objetivos militares durante los enfrentamientos de marzo de 2025.
Un cohete que transporta la nave espacial Shenzhou-20 despega del Centro de Lanzamiento de Satélites de Jiuquan para una misión tripulada a la estación espacial china Tiangong, cerca de Jiuquan, provincia de Gansu, China.
Un cohete que transporta la nave espacial Shenzhou-20 despega del Centro de Lanzamiento de Satélites de Jiuquan para una misión tripulada a la estación espacial china Tiangong, cerca de Jiuquan, provincia de Gansu, China.
Irán empleó un satélite de fabricación china para identificar y atacar bases militares estadounidenses en Oriente Medio durante los enfrentamientos registrados en marzo de 2025.
Documentos internos obtenidos por Financial Times revelan que el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán (IRGC, por sus siglas en inglés) obtuvo acceso al sistema TEE-01B tras su lanzamiento desde China en 2024, lo que supuso un salto cualitativo en la capacidad de vigilancia militar iraní.
La colaboración entre la fuerza aeroespacial del IRGC y empresas chinas quedó evidenciada cuando, en septiembre de 2024, Irán firmó un acuerdo por RMB 250 millones (USD 36,6 millones) para adquirir el control del satélite.
El contrato, firmado por un general del IRGC, incluyó el satélite, el lanzador, la infraestructura de datos y el acceso a estaciones terrestres operadas por Emposat, una firma con sede en Beijing especializada en gestión y control satelital para clientes globales.
Un análisis de coordenadas con marcas temporales, imágenes satelitales y trayectorias orbitales demostró que los mandos militares iraníes emplearon el TEE-01B para vigilar emplazamientos estratégicos de Estados Unidos antes y después de los ataques con misiles y drones en la región.
Entre los blancos monitoreados figura la base aérea Prince Sultan en Arabia Saudita: imágenes de los días 13, 14 y 15 de marzo documentan la operación. El 14 de marzo, el presidente estadounidense Donald Trump confirmó daños en aviones estadounidenses en ese complejo. Cinco aeronaves cisterna de la Fuerza Aérea resultaron afectadas.
El satélite TEE-01B fue construido y lanzado por la compañía china Earth Eye Co, que ofrece un modelo de “entrega en órbita” para la transferencia de propiedad y control de satélites a países clientes una vez en el espacio.
Con la adhesión de Irán a la Iniciativa de la Franja y la Ruta en 2021, el país accedió a un sistema con resolución de imagen de aproximadamente medio metro, lo que marcó un avance frente a los satélites Noor-2 y Noor-3 desarrollados localmente, cuyas capacidades se limitaban a imágenes de 12-15 metros y 5 metros respectivamente.
Estos sistemas previos eran insuficientes para identificar aviones o detectar actividad militar detallada.
La incorporación de estaciones terrestres de Emposat, cuya red abarca Asia y América Latina, posibilitó el envío de comandos y la recepción de imágenes desde ubicaciones internacionales.
Nicole Grajewski, especialista del programa de estudios internacionales de Sciences Po, explicó a Financial Times: “Este satélite se emplea inequívocamente con fines militares, ya que está bajo el control de la fuerza aeroespacial del IRGC y no del programa espacial civil iraní”.
Grajewski añadió que el sistema permite identificar objetivos con antelación y verificar el impacto de los ataques.
Un avión estadounidense Boeing E-3 Sentry de alerta y control aéreo dañado tras un ataque iraní contra la base aérea, durante el conflicto de Estados Unidos e Israel con Irán, en la base aérea Príncipe Sultán de Arabia Saudí, en esta imagen obtenida de las redes sociales publicada el 29 de marzo de 2026.




