El Gobierno chino lanzó una advertencia a la cónsul general de Estados Unidos en Hong Kong, Julie Eadeh, a quien acusó de interferir en los asuntos internos de la región tras su asistencia a un acto diplomático en el que compartió con figuras de la oposición prodemocrática.
Protesta formal de Pekín
El comisionado del Ministerio de Asuntos Exteriores chino en Hong Kong, Cui Jianchun, presentó una “protesta solemne” a Eadeh durante una reunión oficial.
Según el comunicado difundido por la Cancillería, Cui estableció cuatro prohibiciones para la diplomática: “no reunirse con personas vinculadas a actividades antichinas, no confabularse con fuerzas desestabilizadoras, no incitar ni financiar actos que comprometan la estabilidad de Hong Kong y no interferir en casos relacionados con la seguridad nacional”.
Origen de la controversia
La disputa surgió tras la divulgación de imágenes en las que se observa a Eadeh junto a Anson Chan, exsecretaria jefe de la Administración de Hong Kong, y Emily Lau, expresidenta del Partido Demócrata local, durante una recepción organizada por el Consulado estadounidense.

Medios cercanos a Pekín calificaron este encuentro como un intento de reactivar tácticas de desestabilización similares a las de las protestas de 2019. La Oficina de Asuntos de Hong Kong y Macao respaldó esas críticas, retomando editoriales como el del diario Ta Kung Pao, que habló de una “reedición de un viejo juego de interferencia”.
Contexto de seguridad y tensiones bilaterales
Pekín aprovechó el incidente para reiterar la exigencia de levantar sanciones impuestas contra autoridades hongkonesas y advirtió que responderá con firmeza a cualquier intromisión.
El episodio ocurre en momentos en que el Gobierno local avanza con la ampliación de la Ley de Seguridad Nacional, vigente desde 2020, que tipifica delitos como traición e insurrección, con sanciones que llegan hasta la cadena perpetua.
Observadores señalan que este nuevo choque diplomático refleja cómo la aplicación de dicha legislación se ha convertido en un campo de prueba para evaluar la viabilidad de la autonomía relativa de Hong Kong frente a la presencia diplomática occidental.




