El dinero en República Dominicana se prepara para moverse en segundos

Economía.  Hay una escena que ya forma parte de la rutina dominicana: alguien necesita enviar dinero y abre la aplicación del banco; otro espera un pago, revisa el teléfono y confirma si ya llegó; un pequeño negocio recibe una transferencia y comienza a trabajar con ese dinero.

Ese movimiento, que parece sencillo porque ocurre detrás de una pantalla, descansa sobre una infraestructura financiera que está a punto de cambiar.

En el primer semestre de 2027 comenzará a operar el nuevo Sistema de Gestión de Pagos Instantáneos (SGPI) del Banco Central de la República Dominicana, una plataforma que sustituirá el actual servicio de Pagos al Instante BCRD y que busca llevar las transferencias electrónicas a un esquema disponible 24 horas al día, los 365 días del año, con acreditaciones de fondos de hasta 10 segundos.

No se trata solamente de hacer más rápido algo que los dominicanos ya hacen. La apuesta es más amplia: construir una infraestructura en la que bancos y otros proveedores de servicios de pago puedan conectarse bajo reglas comunes, para que mover dinero electrónicamente sea más sencillo, más accesible y menos dependiente de la estructura tradicional de cada entidad.

 

La primera etapa estará concentrada en las transferencias entre personas físicas y jurídicas. El usuario, sin embargo, continuará entrando por los mismos caminos que ya conoce: la aplicación móvil o la plataforma de internet de su entidad financiera. Lo que cambiará estará detrás de esa pantalla.

Uno de los cambios más visibles será la posibilidad de enviar dinero utilizando un alias, en lugar de compartir el número completo de una cuenta. Ese identificador podrá ser un número de teléfono, un correo electrónico, un RNC o un código alfanumérico.

En la práctica, esto significa que una transferencia podría comenzar a parecerse más a enviar un mensaje: identificar al destinatario, confirmar la operación y esperar unos segundos para que el dinero aparezca acreditado. Pero la transformación no termina en la velocidad.

El sistema contempla la validación de las cuentas, la confirmación de que el dinero fue efectivamente acreditado y una reducción de los costos asociados a las transferencias. También abrirá espacio para proveedores de servicios de pago no bancarios, lo que puede ampliar la competencia y las opciones disponibles para quienes utilizan medios electrónicos.

El dinero en efectivo podría empezar a perder todavía más terreno

El Banco Central plantea que la nueva infraestructura contribuya a reducir los costos que implica manejar efectivo y acelere la digitalización de la economía. También apunta a incorporar a personas y pequeños negocios que todavía encuentran dificultades para acceder a los servicios financieros formales.

En un país donde las micro y pequeñas empresas tienen un peso importante en la actividad económica, esa posibilidad no es menor.

La plataforma está pensada, además, como una infraestructura que irá creciendo por etapas. Después de las transferencias entre personas y empresas se contempla incorporar pagos en comercios mediante códigos QR, pagos del Gobierno, interoperabilidad entre terminales de puntos de venta y cajeros automáticos, iniciación de pagos y pagos transfronterizos.

Es decir, lo que comienza como una forma más rápida de transferir dinero podría terminar modificando buena parte de la manera en que los dominicanos pagan y cobran.

Un comercio podría recibir un pago mediante QR sin depender necesariamente del efectivo. Un ciudadano podría realizar determinados pagos al Estado desde canales electrónicos. Y, más adelante, las operaciones transfronterizas podrían integrarse a este ecosistema.

La palabra que atraviesa todo el proyecto es interoperabilidad: que los distintos proveedores puedan comunicarse entre sí bajo estándares comunes, en lugar de funcionar como sistemas aislados.

La magnitud del cambio se entiende mejor al mirar lo que ya ocurre. El actual servicio de Pagos al Instante BCRD, habilitado en 2014 y operado mediante el sistema de Liquidación Bruta en Tiempo Real, procesó en 2025 unos 46 millones de pagos. La utilización de estos mecanismos ha crecido de manera acelerada desde la puesta en funcionamiento del LBTR en 2008.

El nuevo sistema llega, por tanto, a un país que ya se acostumbró a mover dinero desde un teléfono. Lo que busca ahora el Banco Central es que esa costumbre tenga una infraestructura más amplia detrás y que las posibilidades de uso de los pagos electrónicos no terminen en una simple transferencia entre dos cuentas.

También hay una dimensión de seguridad

El SGPI contempla mecanismos para la gestión de reclamaciones, prevención y manejo del fraude y mitigación de riesgos. La rapidez, por sí sola, no basta cuando se trata de dinero: que una operación pueda completarse en segundos también obliga a que los controles funcionen a esa misma velocidad.

El proyecto comenzó a tomar forma en noviembre de 2024, cuando el Banco Central anunció el proceso de adquisición e implementación de la nueva plataforma. La iniciativa cuenta con asistencia técnica del Banco Mundial y forma parte de la modernización del Sistema de Pagos y Liquidación de Valores de la República Dominicana.

La plataforma será provista por la empresa sueca CMA Small Systems, seleccionada mediante una licitación internacional, y su implementación ha incluido pruebas con los proveedores de servicios de pago y encuentros técnicos con representantes de bancos centrales de otros países.