Cruce del Atlántico: llegando al punto donde comenzó una maravillosa vuelta al mundo

Después de nuestra maravillosa visita a Lisboa el crucero en el que nos embarcamos comenzó a cruzar el Atlántico por 10 días: ocho días en alta mar y dos escalas en puertos hasta regresar al punto desde donde todo comenzó el cuatro de enero: Miami.

La primera parada fue en Horta, la capital de la isla Faial en las Azores. Tomamos una excursión, incluida la que nos llevó a ver puntos de interés en esta isla volcánica.

Horta, Azores

Horta, AzoresFuente externa

 

En el mirador de Espalamaca disfrutamos de vistas de Horta y otras de las Azores: Pico, São Jorge y Graciosa. Pasando molinos de viento y paisajes adornados con hortensias azules llegamos a Caldeira, un inmenso cráter de un volcán extinto que creó la isla de Faial.

El cráter tiene una milla de ancho y está cubierto con vegetación y árboles incluyendo cedros, enebros, brezos arbóreos y helechos. Estaba nublado, pero se aclaró un poco, lo suficiente para tomar una foto de su lago.

Monte Pico, Isla Pico, Azores

Monte Pico, Isla Pico, AzoresFuente externa

 

Otros puntos de interés en esta isla portuguesa fue el Capelinhos, con terrenos áridos y rocosos similares a la luna y un faro—el único edificio que sobrevivió una erupción a mediados del siglo XX.

 También pasamos por el parque forestal Capelo Forest Park y la playa Praia do Norte –un área afectada por una erupción volcánica en 1672 que en la actualidad atrae a fanáticos del deporte de tabla.

La segunda parada de la travesía transatlántica fue Hamilton, en las Bermudas y la estábamos anticipando pues nos encantan estas islas.

Hamilton, Bermudas

Hamilton, BermudasFuente externa

 

 Tomamos una excursión gratis del barco para ver los puntos de interés principales incluyendo la Mansión del Gobernador y el pintoresco Puente Flatts Village. Aquí en un canal angosto se ve las aguas del Estrecho de Harrington haciendo mareas arremolinadas al unirse con el Océano Atlántico.

 La excursión después nos llevó al centro histórico del lindo pueblo de St. George’s, el poblado más antiguo de origen británico en el Nuevo Mundo y Patrimonio de la Humanidad de la Unesco.

La plaza del pueblo es pintoresca con calles adoquinadas, edificios en tonos suaves, réplicas de instrumentos para castigar a criminales, y St. Peter’s Church, la iglesia anglicana más antigua del hemisferio.

También visitamos John Smith’s Bay y Horseshoe Bay para disfrutar de la vista de las famosas playas de arena rosada de las Bermudas.

Entre estas dos escalas, comenzamos a empacar –y teníamos mucho pues habíamos hecho compras durante nuestro viaje alrededor del mundo, así que fue bueno tener varios días en alta mar para hacerlo cómodamente.

Georgina y Humberto con el capitán de barco Abhi Singh y el gerente general Lui Toro en el almuerzo de despedida

Georgina y Humberto con el capitán de barco Abhi Singh y el gerente general Lui Toro en el almuerzo de despedidaFuente externa

 

Varias actividades festivas resultaron divertidos durante el cruce del Atlántico incluyendo un té portugués con los tradicionales pasteles de nata y otras delicias.

También tuvimos un almuerzo de despedida –el capitán Abhi Singh y gerente general Lui Toro vinieron a saludar a cada pasajero—y un cóctel y espectáculo en el teatro también con la comparecencia del capitán y sus oficiales.

Nos dieron un certificado que atesta que dimos la vuelta al mundo y admiramos el pastel con el itinerario de la travesía con adornos en los puertos (un templo en Bali, delfines en Miami, etc.) que ahora quedó terminado.

Nuestro viaje de 154 días alrededor del mundo fue una experiencia increíble –un sueño hecho realidad. Aunque el viaje concluye, sabemos que los recuerdos de nuestra circunnavegación perdurarán en nuestra memoria por el resto de nuestras vidas.

Algunos superlativos de nuestra travesía de 154 días:

• Lo más memorable: los tres eventos exclusivos de la vuelta al mundo: el luau en Nawiliwili, Kauai, Hawaii; una cena y espectáculo tradicional Maori en el museo Auckland Museum en Nueva Zelanda, y la cena con espectáculo por un coro africano y otros artistas en Ciudad del Cabo en Sudáfrica.

• Las mejores aventuras: Darle lascas de melón a elefantes en el Elephant Jungle Sanctuary durante nuestra visita a Tailandia; ver a lémures en Madagascar, acariciar a canguros en Australia y dar de comer a tortugas gigantescas en las Seychelles.

• Lo más bello: Nuestras visitas a Bora Bora, Moorea y Tahití.

• La mejor comida: Mariscos frescos y especialidades balinesas en el Four Seasons Bali Jimbaran Bay durante nuestros dos días en esta bella isla de Indonesia.

• La mejor excursión: La visita y el té en el icónico Mount Nelson Hotel en Ciudad del Cabo con la montaña Table Mountain en su traspatio. Teníamos una mesa con vista al jardín donde John Lennon gustaba de meditar durante su estadía en el hotel. Al son de música de piano, disfrutamos de copas de Moet & Chandon, emparedados, dulces, y tés (habían 60 para escoger).

• Los mejores espectáculos y actividades a bordo: Espectáculos folclóricos en Bali, Honolulu, Tahití y otros puertos; dos presentaciones por el pianista virtuoso Naki Ataman, y “Broadway Unplugged”, y “Tuxedo”, revistas musicales al estilo de Broadway, al igual que competencias de trivia.

• Lo más nostálgico: Nuestra visita a Santa Cruz de la Palma en las Islas Canarias donde tenemos raíces y donde disfrutamos de un concierto por un violinista cubano, Raul Bermúdez que interpretó canciones que no habíamos oído en años.

• Lo más emocionante: pisar seis continentes en un solo viaje!