Temporada ciclónica 2026 y los desafíos de RD ante impacto de fenómenos extremos

Desde este lunes 1 de junio hasta el 30 de noviembre se desarrollará la temporada de huracanes del Atlántico 2026, período en el que se produce el ciclo anual de formación de ciclones tropicales y que vuelve a colocar a República Dominicana ante el desafío de enfrentar fenómenos atmosféricos extremos.

Los principales organismos internacionales encargados de emitir pronósticos son la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) de Estados Unidos, Tropical Storm Risk (TSR), la Oficina Meteorológica del Reino Unido y la Universidad Estatal de Colorado (CSU). En el ámbito local, la autoridad oficial es el Instituto Dominicano de Meteorología (Indomet).

Las proyecciones indican que entre 13 y 14 tormentas tropicales serían nombradas durante la temporada. Además, se prevé la formación de entre cuatro y seis huracanes, de los cuales hasta tres podrían alcanzar categoría 3 o superior.

Reportajes anteriores de N Digital han documentado los desafíos permanentes que enfrenta República Dominicana debido a los efectos de las lluvias intensas y su impacto ambiental, social y económico, escenarios que podrían repetirse durante la actual temporada ciclónica.

Entre los eventos más recordados figuran las lluvias registradas el 4 de noviembre de 2022, con acumulados de 267 milímetros, y las del 18 de noviembre de 2023, cuando se registraron 431 milímetros. Ambos episodios dejaron muertos, inundaciones, desplazados y cuantiosas pérdidas materiales.

En su “Resumen Temporada Ciclónica 2025”, el Indomet explicó que la pasada temporada quedó por debajo del promedio histórico de formación de ciclones tropicales nombrados, tomando como referencia el período 1991-2020.

 

El informe detalla que durante 2025 se formaron 13 ciclones nombrados, frente a un promedio de 14.4; cuatro huracanes, por debajo de la media de 7.2; y cuatro huracanes intensos, ligeramente por encima de la normal de 3.2.

Sin embargo, pese a que la actividad ciclónica proyectada pueda ser menor, los eventos extremos continúan afectando al país incluso fuera de temporada.

Uno de los casos más recientes ocurrió el 8 de abril de este año, cuando se registraron acumulados de lluvias de hasta 408 milímetros.

SANTO DOMINGO REGISTRÓ LLUVIAS COPIOSAS

El Gran Santo Domingo fue una de las zonas más afectadas por las precipitaciones extraordinarias.

Una estación automática privada ubicada en el ensanche Julieta, en el Distrito Nacional, registró 314 milímetros de lluvia en pocas horas.

A este valor se sumaron otros acumulados igualmente elevados en distintos puntos de la capital: 283.4 milímetros en el Jardín Botánico, 280.2 en Villa Marina, 220 en Serrallés y 200.9 en Los Cacicazgos.

También se reportaron 180.9 milímetros en la prolongación 27 de Febrero, 124.9 en La Agustina, 123.7 en Ensanche La Fe, 112 en el Aeropuerto El Higüero, 98.5 en El Guaricano y 62.6 milímetros en el Centro de los Héroes.

Estos eventos evidencian que los desastres asociados a lluvias intensas no dependen exclusivamente de que el país se encuentre o no dentro de la temporada ciclónica.

HURACÁN MELISSA DEJÓ SEVEROS DAÑOS EN EL CARIBE

El Indomet indicó que el huracán Melissa fue uno de los fenómenos más intensos desarrollados en la cuenca del Atlántico, al alcanzar categoría 5 en la escala Saffir-Simpson.

El organismo explicó que Melissa registró una presión mínima central de 892 milibares y provocó vientos catastróficos, además de marejadas ciclónicas que impactaron sectores del oeste de Jamaica.

Los efectos del fenómeno se sintieron entre el 22 y el 29 de octubre y, según el Centro de Operaciones de Emergencias (COE), varias personas murieron durante el evento.

Las lluvias asociadas al huracán provocaron inundaciones generalizadas y daños a infraestructuras en varias provincias de República Dominicana.

Los informes oficiales documentaron desbordamientos de ríos, arroyos y canales de drenaje, especialmente en provincias del sur y suroeste del país.

A nivel nacional, 823 viviendas resultaron inundadas, 21 fueron parcialmente afectadas y dos quedaron destruidas. Además, 29 acueductos salieron completamente de servicio, afectando a aproximadamente 250,000 usuarios.

En Barahona y Bahoruco se reportaron árboles derribados y carreteras obstruidas, aunque no se registraron heridos.

Mientras que, en San José de Ocoa, el desbordamiento de arroyos y cañadas inundó viviendas, desplazó residentes y bloqueó temporalmente varias vías.

En Peravia, el arroyo Cañada 30 de Mayo provocó la inundación de al menos 16 viviendas.

Diversos medios de comunicación reportaron cuatro fallecimientos relacionados con el huracán Melissa, entre ellos un hombre de 71 años que fue arrastrado por la corriente de una quebrada.

JAMAICA SUFRIÓ PÉRDIDAS MILLONARIAS POR MELISSA

En Jamaica, las zonas más afectadas por el impacto directo del huracán fueron las parroquias de St. Elizabeth, St. James, Trelawny, Westmoreland, Hanover y Manchester.

Los daños estructurales fueron descritos como extremos y generalizados. Los fuertes vientos destruyeron prácticamente todas las estructuras de madera y arrancaron techos de numerosas edificaciones, incluyendo construcciones de hormigón.

La vegetación también sufrió daños severos tanto en zonas costeras como montañosas del oeste de Jamaica, mientras el ojo del huracán atravesaba la isla.

Además de los daños a viviendas e infraestructuras, los sectores agrícola y económico registraron pérdidas significativas.

Según declaraciones del ministro de Agricultura, Pesca y Minería de Jamaica, unas 41,390 hectáreas agrícolas resultaron afectadas.

Más de 70,000 agricultores sufrieron pérdidas, especialmente productores de tomate, lechuga, zanahoria, pimiento, melón y cantalupo.

El sector cafetalero reportó daños en cerca del 40 % de los árboles y pérdidas de producción estimadas en un 45 %, equivalentes a 833.8 millones de dólares.

El sector ganadero también sufrió pérdidas severas, con más de 1.25 millones de animales muertos, entre aves de corral, pequeños rumiantes y ganado vacuno.

Las instalaciones pesqueras, acuícolas y la infraestructura vinculada a esas actividades también resultaron gravemente afectadas, impactando el suministro de alimentos y los ingresos de miles de familias.

AUMENTO DE LOS DESASTRES Y LAS TEMPERATURAS

La National Oceanic and Atmospheric Administration (NOAA) documenta que el aumento de la temperatura marina contribuye al fortalecimiento de fenómenos atmosféricos extremos.

La Organización Meteorológica Mundial (OMM) ha advertido que el Caribe figura entre las regiones más vulnerables al incremento de eventos climáticos extremos, situación agravada por el calentamiento global.

Un reportaje publicado en el País de España indicaba que, en el Caribe y el Atlántico tropical, las aguas más calientes favorecen una mayor evaporación y aumentan la energía disponible para tormentas tropicales, huracanes y lluvias intensas.

Científicos del advierten que cada grado adicional de calentamiento permite que la atmósfera retenga cerca de un 7 % más de vapor de agua, aumentando la intensidad de precipitaciones extremas.

En la República Dominicana esto se traduce en inundaciones urbanas más frecuentes, crecidas repentinas de ríos, sequías prolongadas, olas de calor y temporadas ciclónicas más peligrosas.

En la misma línea, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente vincula la contaminación atmosférica y las emisiones de gases de efecto invernadero con el agravamiento de la crisis climática.

El aumento del dióxido de carbono (CO₂) y otros gases de efecto invernadero está directamente relacionado con el calentamiento del mar Caribe y del océano Atlántico, así como con el incremento de eventos meteorológicos extremos en República Dominicana.

Aunque el país apenas aporta el 0.06 % de las emisiones globales de CO₂, la quema de combustibles fósiles, como petróleo, carbón y gas natural, libera gases que atrapan el calor en la atmósfera y elevan la temperatura global. Parte de ese calor es absorbido por los océanos, provocando un calentamiento sostenido de las aguas marinas.