Edgar Sosa y el adiós del trotamundos que donqueó sobre la adversidad

Las lágrimas corrían por las mejillas de un emocionado Edgar Sosa durante la ceremonia de premiación del Centrobasket Juvenil 2005 que se terminó de jugar en Hato Mayor tras iniciar en el polideportivo Tony Barreiro de la UASD.

El no poder alcanzar la medalla de oro ante Puerto Rico hizo brotar un sentimiento en el alma del joven de 17 años que por primera vez vestía la camiseta dominicana tras haber nacido en Nueva York y, con sus acciones, conquistó los corazones de la fanaticada dominicana.

Seis años después (2011) fueron los seguidores del baloncesto los que derramaron lágrimas, oraciones y bendiciones sobre la cabeza de Sosa, víctima de una terrible lesión con fractura de tibia y peroné en el Torneo de Las Américas Preolímpico en Mar del Plata, Argentina.

Y ahora que ha decidido decir adiós a las canchas, al deporte que lo llevó a residir y jugar en 14 países y cinco continentes es tiempo de rendirse ante un talento que, si tal vez no llegó a los más grandes escenarios, no permitió que la adversidad privara al mundo de su habilidad.

Tras su paso por Rice (escuela secundaria, All-American) y la Universidad de Louisville (31 puntos en la primera ronda de la locura de marzo, el 17 de marzo de 2007 contra Texas A&M), el guard de 6-3 empezaba su andar por el planeta baloncesto en Italia cuando le sobrevino la desgraciada lesión.

«Ese era el momento más alegre de mi vida, estaba en la cima para mí, jugando con Francisco (García), Al HorfordCharlie (Villanueva), Jack Michael… pasar de ahí a una lesión y tener nada, eso me tumbó física y mentalmente», dijo hace unos meses en Abriendo El Podtcast.

Tuvo que atravesar por un costoso, doloroso y largo proceso de recuperación que le llevó un par de años en el que se vio imposibilitado de practicar el deporte que ha sido su vida desde los siete años, sin producir dinero y olvidado por la mayoría.

Sin embargo, a pesar de la gran depresión que sufrió –tres meses sin salir de su habitación-, resurgió de sus cenizas, cual Ave Fénix en calzado deportivo y con la fe en el Todopoderoso, su trabajoempeñoactitud y responsabilidad, labró la que se puede considerar como la más internacional carrera para un baloncestista dominicano.

En 2015, con el Dinamo Sassari, ayudó a ese equipo a conquistar la liga, la copa y la súper copa de Italia. En 2016 fue campeón en Irán con el Petrochimi Bandar Imam y en 2017 logró alcanzar la corona en El Líbano con el Sporting Al Riyadi Beirut.

Edgar Sosa vio acción en 14 países y cinco continentes durante su carrera en el baloncesto.

Edgar Sosa vio acción en 14 países y cinco continentes durante su carrera en el baloncesto.FIBA

 

Entre 2013 y 2016, el jugador de alta velocidad con fuertes incursiones hacia el canasto, vio acción en ligas de España, Puerto Rico, República Dominicana, Alemania e Israel. En 2016-17 estuvo con New Zealand Breakers en la NBL de Australia.

En esa liga fue electo al segundo equipo de estrellas, fue sexto en la votación para el MVP con promedios de 16.2 puntos, cuatro asistencias, una recuperación y 39 por ciento en triples.

Posteriormente tuvo experiencias e incursiones en las ligas profesionales de Francia, Egipto, Iraq y Arabia Saudí lo que le permitió convertirse en uno de los pocos jugadores de baloncesto en accionar en los cinco continentes.

Edgar Sosa se destacó como armador y guard tirador durante su tiempo como jugador.

Edgar Sosa se destacó como armador y guard tirador durante su tiempo como jugador.FIBA

 

Con la selección nacional tuvo una relación de “amor y odio” con entradas y salidas, acuerdos y diferencias. Estuvo en la Copa Mundial del 2014 en España, el Premundial del 2013, el Preolímpico Mundial de 2012 y los Preolímpicos de las Américas de 2015 y 2011 (bronce). También en el proceso de las ventanas de la FIBA para la Copa Mundial del 2019.