El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, destituyó a la fiscal general Pam Bondi, tras varios días de deliberaciones internas y conversaciones directas en la Casa Blanca.
La decisión fue anunciada por el propio mandatario a través de su cuenta en Truth Social, donde, pese a la destitución, elogió la gestión de Bondi, destacando su papel en la reducción de los índices de criminalidad.
Según fuentes cercanas citadas por medios estadounidenses, la salida de Bondi se produjo en medio de tensiones con el presidente, especialmente por el manejo de temas sensibles como el caso de Jeffrey Epstein y la falta de avances en procesos contra adversarios políticos.
De forma interina, el cargo será asumido por el fiscal general adjunto Todd Blanche, mientras la administración evalúa posibles candidatos permanentes.
Aunque Trump llegó a considerar reubicar a Bondi dentro del gobierno, incluso como jueza, finalmente optó por su salida tras una reunión calificada como “difícil”.
La destitución se da luego de semanas de creciente presión dentro del entorno presidencial para intensificar acciones legales en distintos frentes, lo que habría influido en la decisión final del mandatario.




