El dirigente recordó que República Dominicana registró en 2023 un promedio de 5.4 horas de apagones diarios en varias provincias, según reportes de medios y observatorios energéticos, y que en los últimos meses las interrupciones han aumentado, provocando protestas, quema de neumáticos y bloqueos de calles en diferentes puntos del territorio nacional.“La gente no protesta por deporte, protesta porque está cansada”, subrayó.
Grisanty enumeró las condiciones que han alimentado el descontento popular:
• Inflación persistente: precios de la canasta básica disparados, con la libra de pollo alcanzando los RD$100 en algunas provincias.
• Deterioro de las instituciones: servicios públicos ineficientes y falta de respuestas concretas a las demandas ciudadanas.
• Dólar al alza: encareciendo productos importados y presionando la economía familiar.
• Infraestructura en retroceso: desde puentes con grietas hasta carreteras sin mantenimiento oportuno.
“El país está sumido en una tormenta perfecta: el costo de la vida sube, los ingresos no alcanzan, la infraestructura se deteriora y ahora ni siquiera se garantiza un servicio eléctrico estable. Estamos hablando de un modelo que se está apagando, literalmente”, enfatizó.Grisanty llamó al Gobierno a asumir su responsabilidad y presentar un plan integral y urgente que devuelva la estabilidad energética, alivie la presión económica y recupere la confianza de la población.
“Gobernar no es administrar crisis, es prevenirlas y resolverlas con visión. No podemos seguir normalizando el deterioro”, puntualizó.