Además de tener sangre criolla, heredada de su abuelo materno, el nuevo pontífice ha estado en República Dominicana en misiones religiosas.
Antes de que se anunciara su nombre desde el balcón de la Basílica de San Pedro, la multitud coreaba «¡Viva el Papa!». Y salió, un hombre de apariencia sencilla, amable, humilde, que de inmediato, provocó los aplausos de la multitud que se encontraba en las afueras del templo papal, ubicado en la Ciudad del Vaticano, en espera del anuncio del nuevo líder de la Iglesia católica.

Robert Francis Prevost, de 69 años, es el 267.º ocupante del trono de San Pedro y será conocido como León XIV, nombre que eligió en homenaje a León XIII, autor de la encíclica Rerum novarum de 1891, que sentó las bases de la doctrina social de la Iglesia en el contexto de la primera revolución industrial.
“Con esta encíclica, León XVIII afrontó la cuestión social en el contexto de la primera gran revolución industrial”, señaló el pontífice, advirtiendo que en la actualidad el mundo atraviesa una nueva revolución con la inteligencia artificial.
Prevost, es el primer estadounidense en ocupar el cargo de Papa y se le considera también un cardenal latinoamericano debido a los 40 años que pasó como misionero en Perú, antes de convertirse en arzobispo, además de sus raíces provenientes de República Dominicana, ubicada en el Caribe.
Por sus venas corre sangre criolla
Nacido en Chicago el 14 de septiembre de 1955, Prevost sirvió como monaguillo y fue ordenado sacerdote en 1982. Su padre, fallecido en 1997, era Louis Marius Prevost, quien nació en Estados Unidos de un matrimonio originario de Francia. De ahí su apellido francés.
Su madre, Mildred Agnes Martínez (Millie), quien al casarse adoptó el apellido Prevost, nació en República Dominicana, el cardenal ecuatoriano Luis Cabrera, arzobispo de Guayaquil y participante en el cónclave que eligió al papa entre el 7 y 8 de mayo, reporta el medio católico ecuatoriano Primicias.
La madre del Santo Padre, estudió la carrera de bibliotecología en la Universidad DePaul, que es la institución de educación superior católica más grande de EE.UU., y se licenció en 1947, dos años después obtuvo una maestría en Educación en la misma universidad de inspiración católica.

Luego de concluir sus estudios, Mildred Martínez trabajó en las bibliotecas de la Catedral del Santo Nombre, de la Escuela Secundaria Von Steuben y en Mendel de 1969 a 1975.
Pero Mildred tenía también un don culinario que heredó de su familia que vivió muchos años en Lousiana y que hacía que el hogar de los Prevost se convirtiera en un lugar de encuentro con los sacerdotes con los que trataban ella y su marido Louis, ya que buscaban cualquier excusa para comer en el hogar del ahora Papa, pero también para disfrutar de un ambiente de profunda fe y conversación que se daba en ese lugar.
Fallecida en 1990, Mildred era hija del tabaquero Joseph Martínez, quien según su acta de matrimonio se identificó como nacido en República Dominicana, pero vivía en el estado de Luisiana. Ahí se casó con Louise Baquié, una mujer de origen creole o criollo, un grupo étnico con una mezcla étnica predominantemente francesa-africana-caribeña muy presente en el sur de Estados Unidos.
«Nací en Estados Unidos, pero mis abuelos eran todos inmigrantes, franceses, españoles (…) Me crié en una familia muy católica, mis dos padres estaban muy comprometidos con la parroquia», contó Prevost en una entrevista con Radio Televisión Italiana.
Sus padres solo llegaron a verlo oficiando como sacerdote, pues murieron mucho antes de que se convirtiera en obispo (2015) y cardenal (2023).
El nuevo pontífice es el menor de los tres hijos del matrimonio.

La vida religiosa del Papa León XIV no habría sido la misma si no hubiera tenido la influencia y la formación católica que su madre Mildred Martínez le proporcionó desde su niñez y que lo llevó a querer ingresar a los 14 años de edad en el Seminario Menor de los Padres Agustinos.




